La brisa fría de la mañana me trae recuerdos que se pasean entre los arboles y los rayos de luz que flotan en la atmósfera del bosque donde solíamos jugar, con tus sabias palabras hacías del juego un aprendizaje que me inspiraba a creer mas en ti y en tu forma de ver la vida. De ti aprendí que los duendes del bosque escuchan nuestro silencio y que en la luna ahí un hombrecito que habla con la tierra y el mar, que cada noche las almas que se liberan del cuerpo vuelan a través de la aurora hacia mundos lejanos donde se escucha el canto de las ciernas viajando por del firmamento. La lluvia que cubre cada rincón este jardín oculto, levanta una densa neblina, que se pasea por nuestro escondite de pensamientos, aquí, acurrucado como un niños en el suelo recuerdo tu mano enlazada a la mía, corríamos para brincar en los charcos de agua. Cuando las luces del mundo se apagan siento tu espíritu que guía mi corazón por el sendero de las estrellas hacia tu presencia.
Juan Morillo 18/05/2013
Juan Morillo 18/05/2013
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